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sábado, 17 de junio de 2017

Arquitectura natural


A veces la naturaleza nos descubre sus secretos. La erosión por fricción de arena y golpes de oleaje y cantos rodados, ha dejado al descubierto el interior de un molusco gasterópodo y se aprecia la columna central perfectamente helicoidal que recibe el nombre de columnella o columnilla.

A partir de una protoconcha, que muchos conservan en estado adulto, este animal fue desarrollando su concha en espiral, creciendo y creciendo hasta su tamaño adulto.
Foto: V. Aparici

Cada especie gira hacia un determinado lado. La mayoría abren su apertura hacia la derecha (dextrógiras) y una minoría hacia la izquierda (levógiras). La cosa se complica cuando dentro de una especie aparecen ejemplares que lo hacen al contrario que el resto y que constituyen verdaderas rarezas.

Para los aficionados a las matemáticas, el diseño espiral de la concha de un molusco cumple la sección áurea. El mejor ejemplo la concha del molusco cefalópodo Nautilus pomplilius.


Imagen: Roberta Conti

Acetabularia

Fruto de mi visita a la playa de Torre la Sal, ha sido encontrarme con una de las algas verdes más fáciles de determinar de todo el Mediterráneo.
 
Foto: V. Aparici

Efectivamente es un alga verde, al menos cuando esta sumergida y viva. Es la Acetabularia acetabulum y su forma recuerda a un juguete de mi infancia: el disco chino.

A pesar de sus pequeñas dimensiones es un verdadero gigante ya que es un organismo unicelular, es decir, formado por una única célula.

Su núcleo celular se situa el pedicelo (ese pequeño filamento que sujeta el disco). La parte inferior del pedicelo es por donde se fija al sustrato.

En invierno solo podemos ver el filamento ya que el disco, que es la parte reproductora, se forma en primavera. Cuando llega el verano podemos observar las grandes proliferaciones de este alga que llegan a recubrir grandes extensiones.

Prefiere las aguas infralitorales tranquilas y bien iluminadas. 

Y para que veais que no miento, aqui la teneis verde y sumergida.

Foto: Jordi Regàs (Club d’Immersió Biología)



miércoles, 14 de junio de 2017

Se vende

Se vende castillo de arena en primera linea de playa. Dispone de 4 torreones y una plaza interior. Carece de foso y de entrada.

Foto: V. Aparici
Comienzan a poblarse las playas de estas etéreas contrucciones realizadas por las larvas y juveniles de la especie Homo sapiens y a veces por algún ejemplar adulto.

Por suerte estas construcciones no están amparadas en la polémica Ley 2/2013 de protección y uso sostenible del litoral que modifica de la Ley 22/1988 de Costas. Esta Ley fue aprobada con la mayoría absoluta del Gobierno de Mariano Rajoy (que tiene un primo que no cree en el cambio climático) y sin el consenso del resto de fuerzas democráticas españolas.

Como aspectos positivos de la nueva Ley, destacan la clausula anti-Algarrobico (una mole a medio construir en el Parque Natural de Cabo de Gata) y la incorporación del fenómeno del cambio climático y sus graves efectos.

En cambio los aspectos negativos son mayores: reducción de la franja litoral (menor zona de dominio público marítimo-terrestre de 100 a 20 m), prorroga del plazo de concesiones de 30 a 75 años (a las empresas salineras prácticamente se les ha regalado el negocio), revaloración económica del litoral (prácticamente se ceden terrenos para la construcción, donde antes no se podía porque eran de dominio público).

La cosa queda así:

Fuente: Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación  y Medio Ambiente

martes, 13 de junio de 2017

Littorina

Estamos ante un molusco gasterópodo habitante del supralitoral rocoso.

De diminutas dimensiones la Nordilittorina punctata, es reconocible por sus puntos en la concha, aunque no siempre son visibles.

Es un animal muy duro de pelar. Soporta la deshidratación al quedarse fuera del agua y el aumento paulatino de temperatura y salinidad si se queda confinado en los charcos litorales, pues la exposición al Sol hace que el agua se evapore, se caliente y que se concentre la sal. Solo el oleaje aportará agua menos salina y más fria.


Foto: V. Aparici
Se alimenta de las pequeñas algas que recubren las rocas y mientras pacen, se deplazan creando verdaderas pistas en la roca que se entrecruzan y producen endiablados garabatos.


Foto: V. Aparici

lunes, 12 de junio de 2017

Costa rocosa

Por esta vez abandonamos las playas de arena para pasear por una costa rocosa.

Aunque somos fieles a la arena ya que se trata de una costa rocosa formada por dunas fósiles. Se trata de la playa de Torre la Sal en el Parque Natural del Prat de Cabanes (Castellón).

Al hablar de costas rocosas se establece una zonación y que representa 4 pisos o ambientes totalmente distintos:

  • SUPRALITORAL: Es la zona seca de la playa y que solo recibe salpicaduras de agua del oleaje, salvo en temporales que recibe buena cantidad de agua.
  • MESOLITORAL o MEDIOLITORAL: Sería la zona entre la marea alta y la baja, pero en zonas sin mareas esta zona queda comprimida a la que es batida por el oleaje.
  • INFRALITORAL: Corresponde a la zona que siempre está sumergida y tiene como límite la profundidad máxima donde pueden vivir las plantas marinas (Posidonia, etc.).
  • CIRCALITORAL o SUBLITORAL: Llega hasta el límite de supervivencia de las algas fotosintéticas.


Y ahora que estamos metidos en harina, a ver que pisos podéis distinguir sin mojaros.

Foto: V. Aparici