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miércoles, 4 de septiembre de 2019

Invisibles

A veces miramos sin ver.

En pleno agosto, en una playa llena de gente y limpia por el conocido Beach Tech 2800, encontramos en plena orilla, ejemplares diminutos de esas apreciadas conchas que guardamos en nuestros cajones.

Desgraciadamente estas nunca llegaran a adultas, pero ahí está el ejemplo: quien busca, encuentra.

¿A ver cuantas sois capaces de reconocer?

Foto: V. Aparici

Texto corregido y revisado por laerrataquemata.com

sábado, 31 de agosto de 2019

Maximus

Foto V. Aparici

Aquí sí que está la auténtica y atlántica concha del peregrino que responde al nombre de Pecten maximus.

La especie mediterránea, Pecten jacobaeus, ya la presentamos en este post.

Las costillas son menos cuadradas y los adultos alcanzan mayor tamaño que en la especie mediterránea.

Investigaciones genéticas indican que quizás (al igual que pasaba con los mejillones) sean la misma especie. Incluso se habla de especies híbridas, aunque de momento no se reconoce como especie como podéis ver aquí.

La polémica está servida.


Texto corregido y revisado por laerrataquemata.com

  

jueves, 29 de agosto de 2019

Común y rara a la vez

En su día, ya os presenté al bivalvo Arca noae, especie muy común en nuestras playas.

Pero esta vez retomo el tema, ya que a pesar de estar presente en cualquier playa, nos podemos volver locos intentando encontrar las dos valvas de un mismo animal. De ahí que siendo común sea muy raro tener las dos valvas.

En la foto podéis ver ejemplares de concha completa con sus dos valvas, recogidas este mes en la desembocadura del río Senia, frontera entre la Comunidad Valenciana y Cataluña.

Foto: V. Aparici
Si os fijáis, las valvas se unen mediante una bisagra larga y recta, muy diferente al de mayoría de los bivalves que conocemos.


Texto corregido y revisado por laerrataquemata.com


lunes, 26 de agosto de 2019

Autoplagio

Cuando uno se encuentra esto en la web, seguro que decide comprar los dos y eso me ha pasado a mí.


Un mismo autor, una misma editorial y distinto título.

No os engañéis. Vergonzosamente es, prácticamente, el mismo libro.

Es increíble la falta de control por parte de la Diputación de Huelva de sus ediciones, teniendo en cuenta que se ha impreso utilizando dinero público.

La parte descriptiva de las especies en el primer libro, Guía de las conchas marinas de Huelva, de 2014 (EAN: 9788481635669), es prácticamente la misma en la iconografía y en el texto. Eso sí, se han añadido mapas de distribución, reduciendo las dimensiones de las fotos.

Para mi, la Guía de los moluscos marinos de Huelva y del Golfo de Càdiz, de 2017 (EAN: 9788481633344) es una edición revisada de este primer libro.

Aún así el libro es un gran trabajo y la primera parte es nueva. El autor cita otros trabajos suyos, pero no su libro de 2014, como si no existiese.

Me he sentido defraudado, así que mi ejemplar de 2014 lo he incluido en mi donación bibliográfica al Museu de la Mar del Grau de Castelló.


Texto corregido y revisado por laerrataquemata.com

jueves, 22 de agosto de 2019

Antes y después

Los veranos siempre nos llenan de olores, sabores y otros recuerdos.

En mi infancia y durante dos veranos, estuve en unas colonias escolares al norte de mi provincia, en Vinaròs, y recuerdo con cariño las excursiones a la playa, entonces, de hermosos guijarros que te golpeaban las piernas cuando atravesabas la zona de rompiente.

Recuerdo coleccionar, junto con mis compañeros, vidrios de colores translúcidos y pulidos. Había muchos, ya que los líquidos utilizaban como envase el vidrio, que además era retornable. 

En la playa, sobre todo si es de guijarros, al romperse cualquier envase se abandonaba y, con mucha paciencia, la fuerza del mar pulía esos trozos contra las piedras, convirtiéndolo en objetos atractivos para el coleccionista de tesoros.

El año pasado volví y me costó encontrar estos tesoros, ya que cada vez es menor el uso de envases de vidrio, que ahora se reciclan. Desgraciadamente el plástico ha vuelto a ganar la carrera.

Aquí os muestro el único que encontré, junto a un vidrio original de una botella de cava llena que rompí, muy a mi pesar, hace unos días.

Foto: V. Aparici
Texto corregido y revisado por laerrataquemata.com